El relato colaborativo de Carlos CEO

Carlos tenía una cosa clara: quería cambiar el rumbo de su empresa hacia un nuevo camino que les llevara a ser innovadores o al menos hacia una empresa con iniciativa y no ser vista como una tradicional, la heredada de su padre hace ya cinco años y que debería continuar así para algún día entregar el testigo a sus hijos.

La empresa disfrutaba de una cómoda situación financiera donde el nivel de endeudamiento era mínimo (como su padre diría: si tenemos, ¿Para qué pedir?), situación que Carlos veía como una enorme oportunidad, mientras su padre la hubiera entendido como una amenaza. Eso era, sin duda, lo más fácil de cambiar y él se sentía orgulloso de la labor de su padre, pero estaba convencido que tendría que llamar a la puerta de los bancos e inversores a la hora de lograr un empuje para su proyecto.

Lo que más le preocupaba a Carlos era la actitud y el espíritu “tradicional” de las personas que trabajaban en la empresa y la total falta de motivación por hacer algo diferente. Esto, parecía imposible de cambiar entre las 150 personas que formaban parte de la plantilla. Y del mismo modo era la imagen que como empresa transmitían a la comunidad social y empresarial del entorno.

El relato se llama El problema de Carlos CEO y puedes seguirlo o colaborar en el blog de Dioni Nespral

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6 comentarios en “El relato colaborativo de Carlos CEO

  1. Está bueno. Fui allí y lo leí todo. Me dejó pensando, pero no soy un experto para opinar. Sólo diría que si hacen buenas sillas de estilo antiguo me parece que tienen con qué diferenciarse de posibles nuevos competidores.

    Quizás se complican innecesariamente, sólo porque hay que “crecer”. ¿Por qué hay que crecer? ¿Es tan crítica la situación que si uno no crece muere? La locura del mundo actual lleva a la acción sin la meditación suficiente o meditando con preconceptos que confunden y enturbian la visión objetiva.

    Así como existe una disciplina llamada psicología social que se encarga de los problemas “psicológicos del grupo” también deberían existir manicomios sociales donde internar a tanta gente que, junta, parece encaminarse a …

    Uf!, me quedé sin la palabra adecuada. No sé adónde van (vamos) a terminar.

    PD: ya puse el enlace a Momeces en mi blog. Simplemente, para mantener el estilo descriptivo de cada link, lo definí como “Reflexiones”. ¿Está bien?

  2. Hola, Jorge. Buen comentario. Muy en nuestra onda. Jejeje. Yo todavía no me he leído la segunda parte, que es donde espero comentar, pq la primera digamos que ya pasó.
    Gracias por enlazarme en La Casa… ‘Reflexiones’ está bien. Más o menos es lo que hago casi siempre.
    Una pregunta ¿estás suscrito a momeces o entras de vez en cuando a mirar si he posteado algo nuevo?

  3. Era curiosidad, Jorge. Aunque esto tiene buenas estadísticas aún no he mirado si tengo forma de saber sobre suscripciones…. averiguaré.

  4. Hola. Ahora entré porque el Viena me cortaba el mensaje y estaba seguro que había algo más. Y acerté. Seguramente entraré por aquí casi siempre.

    Saludos.

  5. Muchos lectores de feed ponen solo parte del post, para que tú decidas si accedes al sitio o pasas. En Google Reader hay entradas que aparecen completas y otras cortadas. Ignoro cómo se gestiona eso. Un saludo, tocayo… :-)

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