Lenguas españolas

El manifiesto por la lengua común está causando enorme revuelo en los medios de comunicación. No veo que el manifiesto sea importante y pienso que tal vez la ausencia de noticias en esta época del año o tal vez los nombres tan conocidos de algunos de sus firmantes le confieren mayor relevancia de la que realmente tiene.

En cuanto a las firmas, la única que me sorprende un poco es la de Boadella. A Vargas Llosa o Savater se les puede dar bien la literatura, la ética y tal vez otras muchas cosas, pero en cuanto a nacionalismos (que de eso va realmente el manifiesto) su opinión es archiconocida y se les ve venir de una hora lejos…

Lo relevante aquí, aunque se pretenda disimular bajo la cortina de humo del lenguaje y los idiomas, es el tema de los nacionalismos en España y más concretamente del carpetovetónico nacionalismo español, que aunque quiera pasar por inexistente, o al menos desapercibido, todos los que vivimos en estas coordenadas sabemos que es el más recalcitrante de los nacionalismos ibéricos. Auténtico pata negra, incluso por encima del vasco.

Sobre las lenguas españolas transcribo a continuación un acertado artículo publicado en Dominio Público y escrito por Juan Carlos Rodríguez Cabrera, catedrático de Lingüística General de La Universidad Autónoma de Madrid, quien además concedió una entrevista en la que explica por qué cree que el nacionalismo español es el más excluyente.
Para completar las informaciones sobre nacionalismos hispanos les dejo enlace a un artículo de Jordi Muñoz Mendoza titulado El nacionalismo Separador.

Por mi parte no renunciaré a decir que, si bien considero que los nacionalismos (todos) suponen un peligro más que potencial para la paz y la convivencia, como se ocuparon de demostrar dos guerras mundiales y las más recientes en los Balcanes, no creo que nadie, excepto yo mismo, tenga derecho y menos aun autoridad moral para determinar mi nacionalidad.

Señores: soy español porque lo dice mi pasaporte, pero soy catalán porque lo digo yo. Y, como dice Nena: Punto y pelota!

Aquí les dejo el artículo de Moreno Cabrera:

La expresión “lenguas españolas”, que aparece en el artículo tercero de la Constitución, es especialmente incómoda para el nacionalismo lingüístico español. Buena prueba de ello es el escrito que la Real Academia Española dirigió en 1978 a Hernández Gil, presidente de las Cortes, con la petición de que se añadiese a ese artículo la precisión de que el castellano es “la lengua española por antonomasia”. 30 años después, sigue viva esta idea de dotar al castellano de la dosis más alta posible de españolidad. El Manifiesto por la lengua común firmado, entre otros, por Fernando Savater y presentado públicamente en junio de 2008 insiste en que, si bien todas las lenguas de España son españolas, existe una asimetría a favor de una de ellas, el castellano, que cumple una serie de requisitos que la hacen la más española de todas las lenguas.

En la ideología del nacionalismo lingüístico español, el castellano ocupa por definición un lugar privilegiado, que no podría ser representado en ningún caso por las otras lenguas de España. Se puede reconocer que el catalán, gallego, euskera, asturiano o aragonés aportan riqueza y variedad a la españolidad, pero siempre en un plano secundario o anejo a la aportada por el castellano, que constituye para esta ideología, en su versión contemporánea, el capital más valioso y de mayor rentabilidad de que disponen los españoles tanto dentro de su propio país como fuera de él.

En el uso habitual de los términos y de espaldas al texto constitucional, cuando se habla del español se piensa inevitablemente en el castellano y no en las otras lenguas de España. No es una expresión ambigua, puesto que en el uso común se sigue la propuesta de la RAE: el castellano es la lengua española por antonomasia. Es perfectamente sabido que nuestra lengua tiene, como todos los idiomas que están muy extendidos por el mundo, muchas variedades tanto dentro como fuera de España. La ideología del nacionalismo lingüístico español se fundamenta sobre una selección de esas variedades para resaltar una como aquella que mantiene los valores más genuinos y puros de la españolidad: se trata de la variedad castellana. Hay que observar que, cuando se habla de español a secas, no se está pensando habitualmente en las variedades lingüísticas andaluzas, o en las de Extremadura, Murcia o las Islas Canarias, sino que se piensa en el español peninsular estándar, que no es otra cosa que una versión culta del castellano moderno. Nadie duda de que Andalucía, Extremadura o las Islas Canarias pertenecen en igualdad de condiciones a la nación española, pero pocos niegan que el paradigma de la lengua española sea el estándar basado en la lengua de Castilla, excluyendo las variedades andaluzas o canarias, tan dignas, ricas y perfectas como pueda serlo la variedad lingüística castellana. Por tanto, existe una asimetría en el concepto de lengua española ya dentro de las propias variedades del castellano, que casi nadie pone hoy en día en tela de juicio.

Respecto de las demás lenguas de España, esta asimetría se ve con claridad cuando caemos en la cuenta de que el uso que se le da al adjetivo español para hacer referencia a las lenguas de España no se corresponde con un uso similar de los adjetivos de las otras nacionalidades de España. En efecto, por un lado, se dice que el catalán, gallego o euskera son lenguas españolas y esto podría ser admitido, aunque de mala gana y con las reservas ya vistas, por la ideología del nacionalismo lingüístico español. Pero, por otro lado, nos resultaría cuando menos chocante decir que, dado que el castellano es lengua de Cataluña, de Galicia y del País Vasco, entonces el castellano es una lengua catalana, gallega y vasca a la vez. Eso significaría que, por ejemplo, en Cataluña se hablan, entre muchas otras hoy en día, dos lenguas a la vez españolas y catalanas (castellano y catalán).

Por consiguiente, no parece aconsejable seguir la vía denominativa constitucional y definir como españolas todas las lenguas de España. No lo es porque la ideología del nacionalismo lingüístico español, que sigue siendo dominante en nuestro país, solo acepta esto si el castellano es concebido como la lengua española por antonomasia, lo cual deja a las demás lenguas españolas en un nivel secundario o anejo. No lo es, porque si queremos tratar a todas las nacionalidades del Estado español como iguales en el uso del adjetivo que denota su nación, tendríamos que decir que el castellano es a la vez una lengua catalana, gallega y vasca, lo cual no tiene justificación lingüística.

Mucho más sensato y más igualitario es afirmar que el catalán, gallego, euskera, asturiano y aragonés son lenguas de España. Al menos en el caso de las tres primeras, podemos decir también que son los idiomas característicos de sus respectivas naciones. Igual que se reconoce que el castellano o español es uno de los elementos fundamentales que define la nación española, no veo objeción alguna para reconocer que el catalán es uno de los constituyentes definitorios de la nación catalana y que este idioma es la lengua catalana por antonomasia, no el castellano; de modo análogo ha de razonarse respecto del gallego y el euskera. Pero este tratamiento lingüístico más equilibrado solo cabría en un modelo de Estado federal de tipo plurinacional, que reconozca las diversas naciones históricas que componen España en la actualidad y su derecho a decidir cómo desean relacionarse con ese Estado. Muchos de los problemas del bilingüismo son, en realidad, políticos, aunque se intenten disimular u ocultar con expresiones y conceptos lingüísticos.

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13 comentarios en “Lenguas españolas

  1. Bueno, voy a contestar con una frase muy sencillina en mi propia lengua:
    PUXA ASTURIES DIXEBRÁ
    que viene a ser algo así como viva Asturies separada :P y es que yo, me siento asturiana de nacimiento, catalana de adopción y española ni por asomo.
    molt petons para ti y para Nena

  2. Cuando hice la parte del Camino de Santiago que va por León y Astorga vi muchas pintadas que decían: León solo. Me impresionó pq no sabía nada del interés de la gente por deshacer el binomio Castilla-León.
    Cada vez más tengo la sensación de que la unidad de España es una ficción que responde únicamente a los intereses de una minoría. Tal vez numerosa, pero minoría. Y que esta falsa unidad no satisface a muchos que, además, ni son vascos, ni gallegos ni catalanes.
    El centralismo no es bueno. Aquí en Catalunya, también existe un centro forzoso, que por supuesto está en Barcelona y que según parece beneficia principalmente a la ciudad de Barcelona y tal vez, solo tal vez, a su área metropolitana.
    Por lo que sé lo mismo ocurre con París o Buenos Aires. Parece un enfermedad contagiosa y muy molesta…
    Aquí en España, además, se utiliza el tema de la lengua para castigar y dividir. El lenguaje se convierte en instrumento de la política… de ahí que periódicamente surjan manifiestos y panfletos como los que han dado origen a este post.
    Aclaro, por si alguien dudaba, mi cariño al castellano o español en todos sus matices y variantes, con énfasis en las que se emplean en latinoamérica.
    ¡Ah! Y puxa asturies!!

  3. Momo, si de verdad piensas que Fernando Savater o Vargas Llosa son nacionalistas españoles, es que no los has frecuentado suficientemente y no has llegado a comprenderlos. De verdad, no me esperaba oír esto.

    Igualmente, si de verdad piensas que “la unidad de España es una ficción que responde únicamente a los intereses de una minoría. Tal vez numerosa, pero minoría”, es que a la hora de ver la realidad de la España exterior a Cataluña, suponiendo que la hayas visto in situ muchas veces, algunos prejuicios te han impedido verla con imparcialidad. Te habla alguien que ha vivido en diferentes Comunidades de España.

    En cuanto a León, término sobre el cual no se aclaran ni los propios leoneses (algunos tienen como referencia la provincia homónima; otros, toda la antigua León, con las provincias de León, Zamora y Salamanca, cuando los habitantes de ésta última, actualmente, no participan en absoluto de tal sentimiento), la reivindicación de algunos no se dirige contra España, sino contra la unión autonómica con la región de Castilla. Nada más. Punto y final.

    Y en cuanto a Asturias… qué decir. Por lo dicho, parecería que si nos tirasen al azar sobre alguna parte de su territorio, la primera persona que encontrásemos nos hablaría en alguna de las versiones del asturiano y se sentiría exclusivamente asturiana. Pero de qué estamos hablando, en serio..

  4. Leerlos los he leído a los dos. Pero para pensar lo que pienso no me baso en sus novelas o ensayos, sino en entrevistas y manifestaciones a los medios. Son abundantes y claras… Nadie dice que sean mala gente, ni fascistas… ni nada malo. Solo que defiende el nacionalismo español. En este momento a través del manifiesto de lengua.
    Y yo no.

    Si como unidad se entiende el tener intereses y objetivos comunes y arrimar el hombro entre todos. Eso no existe en España (y más que achacarlo a sus gentes lo achacaría a sus gobiernos). Claro que tampoco es él único lugar del mundo donde pasan estas cosas…

    Si nos guiamos por la historia (más bien sangrienta) pues tampoco.

    Si por lo que manifiestan muchos de sus habitantes… tampoco hay consenso.

    España, como Italia, como Alemania, son una amalgama de reinos. Mal llevada desde siempre en nuestro caso, y en Italia desde que existe como nación. A los alemanes los controlo menos. Quiero pensar que ellos si comparten objetivos y esfuerzo y por eso no oímos que nadie se queje, pero quién sabe… nunca he estado por allí.
    Por España sí que he estado. A mí me gusta mucho. La tierra y a menudo las gentes, pero cuando viajo normalmente no se me hace sentir como en casa.
    No olvides que soy catalán de nacimiento y eso se nota. ¿Tú dónde naciste?

    Lo de “León solo” ya se entendía que era sin la Castilla de Castilla-León. Pero no deja de ser chocante. Cuando vi las pintadas en los sitios más insospechados (como en pleno campo) no dejo de sorprenderme.

    Tú di lo que quieras, para mí España es un amasijo de tierras, donde cada cual campa por sus respetos. Y este amasijo se mantuvo unido por el poder central hasta el franquismo (y por supuesto antes) y en la democracia por el necesario y lógico afán de tener una convivencia pacífica y democrática.
    Hubo tiempos mejores para la España de todos con Suárez y Tarradellas (quizá por pura necesidad), pero eso suena a prehistoria ahora con los socialista. Con el PP ni te cuento.

    Puede que sea inexacto, pero siempre he tenido la impresión de que a España la inventaron en Madrid y desde allí se sostiene con peor o mejor fortuna, dependiendo de quien gobierna.

  5. Meca, como cayeses justo a mi lado igual te sorprendía falando en asturiano.
    A mí me gusta respetar igual que me respeten y como bien dice Jordi, si nos vamos a la historia de España igual acabaríamos diciendo, coño, ¿España, qué España?

  6. España puede estar bien, pero es como todo, si te la meten con el embudo, pues resulta que se indigesta. Y los catalanes tenemos empacho de hispanidad.
    Que en cuestión de solidaridad a la fuerza ahí andamos descompensados. Y ahora solo falta que salgan otra vez con la historia de la lengua común.
    Pa lengua común ya tenemos el inglés…!!

  7. A mí me gusta la diversidad en todos sus ámbitos y no solo entender lenguas y culturas extranjeras, de fuera del estado español, aquí tenemos diferentes lenguas y culturas que son muy dignas y merecen ser escuchadas pero sobretodo, respetadas. Yo no impongo a nadie el idioma que debe hablar o aprender pero a mí se me prohíbe que me exprese en la lengua que practico.

  8. Mónica, lo de inglés en solo por comparar. Si en España la lengua común ha de ser el castellano, pues que en Europa sea el inglés. No sé qué dirían algunos a eso.
    Y en plan global podemos poner el chino. A mí, si seguimos esa regla de tres de los del manifiesto, me parece justo!!

  9. “Nadie dice que sean mala gente, ni fascistas… ni nada malo. Solo que defiende el nacionalismo español. En este momento a través del manifiesto de lengua”.

    Momo, lo siento, pero estás equivocado. Suponiendo que exista un nacionalismo español digno de tal nombre (sobre lo que habría mucho que hablar…), ni Fernando Savater ni Vargas Llosa serían parte de él, por Dios. Si piensas que por las declaraciones que hacen o por los artículos que escriben sobre la cuestión, son nacionalistas españoles o apoyan un supuesto nacionalismo español, de verdad, es que o no los conoces con un mínimo de profundidad o tú eres una nacionalista catalán que, como tal, interpreta de forma mecánica que cualquier razonamiento en contra de tal nacionalismo es una agresión a toda Cataluña, al “Pueblo” catalán.

    “Por España sí que he estado. A mí me gusta mucho. La tierra y a menudo las gentes, pero cuando viajo normalmente no se me hace sentir como en casa. No olvides que soy catalán de nacimiento y eso se nota. ¿Tú dónde naciste?”

    Claro que has estado en España… Es que vives en ella.

    Yo también te podría contar unas cuantas cosas “agradables” de mi estancia en Cataluña, que, a diferencia de tu experiencia (por lo que dices), no ha sido ni es un mero viaje, sino mi residencia y mi vida cotidiana. Sin embargo, ese dato no es relevante para sacar conclusiones de índole política ni para generalizar, como haces tú.

    Finalmente, para debatir de esta cuestión no hace falta tener en cuenta de dónde soy yo. Es la razón y no el origen (y mucho menos el origen de nacimiento) quien debe mandar en los argumentos que se esgriman.

    Un saludo

  10. Hola, Jordi, te había entendido sobre lo del inglés, quería decir que no entiendo por qué la gente no dice nada cuando va por ejemplo a Lanzarote y le hablan en inglés. :P
    Cuando estuve viviendo en Catalunya me sentí súper acogida y a excepción de una señora muy mayor que no sabía castellano el resto de la gente me hablaba en castellano (a ver estuve en Canyelles, Vilafranca del Penedés, Vilanova i la Geltrú, Sitges, Roquetas (no recuerdo si se escribe así con terminado en es, sorry y Barcelona)De hecho, yo les pedía que me hablasen en catalán para aprender y entender. Como considero que es de recibo y de educación aprender la lengua donde vas a ir a vivir, me ponía la tele en catalán, leía periódicos en catalán y me iba a la biblioteca a coger libros en catalán. Ni qué decir tiene que aunque aún no aprendiese a hablar catalán, al final no me costaba entenderlo, me quedé enamorada de una lengua y de una personas encantadoras (tuve la suerte de dar con gente súper legal y acogedora).
    En fin, que España para quien la quiera, yo no, gracias

  11. Disculpa si no te entendí bien, Mónica. En Catalunya hay gente pa’tó, pero diría que como poco somos respetuosos con quien viene de fuera. En cuanto al idioma raras veces nos dirigimos a alguien que acabe de llegar de España en nuestra lengua. Otra cosa es que alguien ya esté afincado aquí, entonces puede que mucha gente le hable en catalán, pero incluso en ese caso no vemos mal que nos contesten en castellano.
    No diré que aquí no haya actitudes xenófobas o racistas, pero como le expliqué una vez a mi ex (y aún se acuerda para confirmarlo) ‘si no engañas a nadie y pagas lo que debes, los catalanes te respetarán, independientemente de tu idioma o color de piel’. Damos por supuesto que el que llega de fuera también es respetuoso, of course…

  12. Hola Jordi, al menos tuve la fortuna de dar con mucha gente respetuosa y supongo que a la mayoría de gente le pase igual, otra cosa es que vayas dando por hecho que las personas catalanas son tal y cual (perdí unos cuantos amigos por ello, que hablaban de cómo trataban a la gente en Catalunya sin haber estado allí en su vida (sic).
    A mí, mi ex me dijo que una persona catalana tarda en abrirse en sentido de confiar pero una vez lo hace, tienes un amigo/a para toda la vida, lo corroboro, puedo tardar años en ir a Catalunya pero cuando voy no tengo tiempo para ver a todo el mundo:S.
    Por muchas cosas me parecen respetuosas, como bien dices, si te muestras como eres y respetas, te acaban aceptando y lo más importante aún, respetando y bueno, como quien dice vivo en paletolandia, me llevé un sorpresón al currar en Sitges con el respeto que vi hacia cualquier tipo de sexualidad y éso no pasa en la mayoría de los sitios. Creo que en muchas cosas Catalunya está mucho más avanzada que en muchos otros sitios de España y éso es algo que no le gusta a todo el mundo.
    A mí me encanta :)

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