Bolonia en cuatro palabras

La Asamblea de Estudiantes contra Bolonia de Madrid señala que sus reivindicaciones se pueden concentrar en una única basada en la idea que, según el Plan Bolonia tiene de transformar el conocimiento “en una mercancía más, a los estudiantes en clientes, y a la Universidad en un negocio”.

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2 comentarios en “Bolonia en cuatro palabras

  1. Hola a todos. Después de unos días de intenso trabajo de “evaluación” de estudiantes y con un poco de tiempo por delante, no me resisto a dejar de escribir una par de líneas sobre “Bolonia”.
    Desconozco los argumentos de la Asamblea contra Bolonia de Madrid, pero desde el punto de vista pedagógico que es en el que soy menos ignorante, tengo esperanzas en que haya un cambio en este ámbito de la universidad, muchas veces abandonado. Al menos, Bolonia abre una puerta a la renovación pedagógica, aunque ya sabemos que hecha la ley, hecha la trampa y que, seguramente, algunos catedráticos que llevan desde el Cretácico apoltronados en el dudoso prestigio de su cátedra, seguirán con sus prácticas educativas tiránicas. Afortunadamente creo que cada vez van quedando menos de su especie.
    Bolonia es una oportunidad para que los profesores universitarios se lancen a una renovación pedagógica en toda regla: ¡es algo que necesita urgentemente la universidad!. ¿Qué licenciado no tiene la sensación de que jamás ha utilizado el 60-80 % de lo que tan magistralmente le exigieron en un examen?. Sin embargo, salían de la facultad con muy poca experiencia práctica y sin ninguna competencia en otros ámbitos como la exposición de ideas o el trabajo en equipo.
    Además hay otro asunto de Bolonia que tendrá repercusión directa en mi trabajo como director de un colegio: aquellos graduados que quieran dedicarse a la enseñanza deberán estar en posesión del máster correspondiente, un año en España y dos en otros paises europeos. Al final, cinco años, como las antiguas licenciaturas. Si los másteres están bien diseñados y contienen créditos prácticos suficientes, espero que sirva para que los profesores mejoren su práctica docente y haya renovaciones en los claustros. También habrá problemas, porque creo que será muy difícil que algunos graduados, por ejemplo, en físicas, exactas o ingenierías, decidan hacer ese máster porque pueden conseguir mucha más retribución económica con otros trabajos. Jugando a profeta, me parece que cada vez será más difícil encontrar graduados en ciencias que quieran dedicarse a la docencia en la enseñanza secundaria, tanto obligatoria como postobligatoria, mientras el reconocimiento social del profesor no mejore.
    Esto es todo por el momento. Disculpad la redacción, pero no tengo tiempo de revisarla ya que salgo ahora de viaje.
    Un abrazo,

  2. Hola, Víctor

    Gracias por comentar este tema. Tu perspectiva como docente es enriquecedora. Aunque sospecho que las cuatro palabras que daban título al post con nuestros comentarios se conviertan en unos miles.
    Pero en este tema, como en casi todos, el debate siempre será enriquecedor.

    Ciertamente, también creo que es necesaria una renovación en la Universidad… aunque por yo me conformaría con un retroceso: en España, en la década de los 70, al menos en las Facultades de Letras las cosas iban muchísimo mejor que ahora. El interés de todos, docentes y discentes, y la participación eran muy superiores.
    Ahora parece que el alumno es que tiene que ‘buscarse la vida’ si quiere aprender. No se enseña como antes y los docentes que tenemos, al menos en la UNED, se limitan a escribir manuales, algunos de dudosa utilidad, para su posterior venta a los alumnos con el consiguiente negocio.

    O sea, convengo contigo que un cambio es necesario. Y, por supuesto, podría llegar a través de la formación de los nuevos educadores, que en cierta forma es parte de lo que se pretende con el plan de Bolonia.

    Pero el problema yo lo veo, sobre todo, en forma de discriminación económica.
    Desde mi punto de vista la educación debería tener una calidad muy superior a la que tiene y además ser gratuita.

    Según yo lo veo, la educación, a todos los niveles, debería ser la niña mimada de los gobiernos y sus presupuestos… pero esto no es así y creo que nadie lo discutirá… aunque pueda haber quien afirme que no son los gobiernos quienes deben ocuparse de estos temas y que la sociedad (neoliberal) se autorregulará (también) en materia educativa (tal vez de la misma forma que lo ha hecho en materia económica)…
    Por si acaso no es así, mi punto de vista sigue siendo que la enseñanza debe de ser gratuita para todo aquel que la quiera y esté capacitado.

    En cambio esos masters de los que hablas, van a salir muy caros a quien los haga. Y no hablemos de esas estancias en el extranjero… ¿Quién las va a pagar?
    Tú que estás en ese trance sabes lo duro que es… y aun con esfuerzo, parece que puedes hacerlo. Sin embargo, ¿qué ocurrirá con aquellas familias cuyos ingresos no les permitan financiar todo esto?
    Volveremos con más fuerza si cabe a aquello de la reproducción de las clases sociales que, aunque fuera denunciado sobre todo por escritores marxistas, viene de mucho antes… y, si bien pareció que el s. XX podía darle un vuelco, las últimas décadas han iniciado un claro retroceso en este sentido, que se consolida gracias al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) o ‘Bolonia’ para hacerlo corto.

    Otro aspecto que me subleva en este tema de la Educación, y no es nuevo en Bolonia, pero se agudiza con ella, consiste en potenciar aquellas carreras universitarias que son requeridas y satisfacen los intereses de quienes dirigen la industria y el comercio mundial, a la vez que quedan relegadas las que no dan un rendimiento inmediato porque tiene que ver con cuestiones sociales o de pensamiento…
    Y aunque muchos sabemos que son relevantes para el futuro de una humanidad libre, no son tenidas en cuenta por aquellos que solo se rigen por factores económicos y de beneficio (propio).

    Para terminar, la Universidad pública, vaciada de recursos económicos, olvidada por los gobiernos que creyeron en el neoliberalismo, tiene que venderse, prostituirse diría yo, al capital que la financia… de modo que ya no se estudia lo que es necesario para la cultura ni se investiga lo que es necesario para la ciencia… sino más bien lo que conviene a los que mantienen con vida a la universidad con su financiación.
    Eso también se agudiza con ‘Bolonia’.

    Creo que es por todo esto, y tal vez por algunas cosas más que olvido, por lo que los estudiantes no estamos de acuerdo con ese plan que amenaza algo más que la libertad de enseñanza o la libertad de cátedra… Amenaza directamente a la educación universitaria libre.

    Así que, no es que rechacemos una convergencia europea en cuanto a titulaciones y programas de estudio… tampoco nos parece mal la circulación europea de docentes y estudiantes…
    Lo malo es que solo lo puedan hacer unos pocos a quienes su economía o intereses más cercanos a lo mercantil que a lo docente se lo permitan… mientras que los demás se quedan al margen.

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