Tráfico de seres humanos en Nordeste, de Juan Solanas

nordeste

Aunque me cueste, no puedo por menos que estar de acuerdo con la siguiente afirmación que, a modo de crítica, hace Fej Delvahe en FilmAffinity, referida a la impresionante y durísima película de Juan Solanas, llamada Nordeste.

Transcribo:

Con lo que se gasta una europea en venir desde su país hasta Argentina, la estancia larga ahí y luego el pago por llevarse un bebé (todo de manera ilegal y tratando con desalmados intermediarios cuyo negocio es la venta de seres humanos), es decir unos 30.000 euros o más, podría sustentar y sacar adelante por mucho tiempo a cincuenta familias argentinas pobres y de paso ayudar a que sus hijos crezcan y se desarrollen natural y benéficamente en su propio medio y junto a su propia gente. De donde se deduce que, cuando una persona del llamado “Primer Mundo” o mundo desarrollado, le paga a esos mafiosos y negociantes de la carne humana tan altas sumas de dinero, se hace cómplice de sus canalladas y de paso comete el pecado (y si no cree en religión alguna ni en pecados, pues comete LA GUARRADA, LA HIJAPUTADA, EL DELITO) de omisión, por no emplear dicho capital de manera fructífera y justa en los verdaderos necesitados, en lugar de dárselo tan fácilmente a los meros traficantes de personas. Este es el consejo sereno, humanista y de toma de consciencia, que le da la monja misionera española (Mercedes Sampietro) a la doña francesa (Carole Bouquet) ávida de ser madre y que ha ido a Argentina a serlo comprando un recién nacido.

«Yo no tengo quien me quiera/ yo sólo me ando queriendo», dice el poema de una canción al principio del film.

La crítica de Delvahe sigue un poquito más y la podréis encontrar aquí.

Como digo, asumo con el personaje interpretado por Carole Bouquet la complicidad y la culpa que contrae en su desesperación por ser madre… Aunque, esta es también una de esas ocasiones en que uno hace suyo aquello de  ‘no juzgues para no ser juzgado’…

En algún punto, la película conecta con Estación Central Brasil, que es uno de mis films favoritos. Pero si aquella es una película con situaciones muy oscuras y dramáticas, también tiene algún punto cómico (de la mano de la polifacética Fernanda Montenegro) y un final positivo y optimista… Es una road movie que avanza de lo sucio y lo corrupto, de lo encerrado y hostil, a lo limpio y claro, a lo abierto y amigable.

Nordeste es mucho más amarga, no te da una oportunidad ni hace concesiones ante una realidad escalofriante donde seres humanos abusan de otros seres humanos y en especial de los más indefensos (a veces haciéndose pasar por amantes generosos o profesionales bienintencionados).

Sí tenéis oportunidad de encontrarla (puede que no sea fácil) dadle una oportunidad. Os puede quedar el alma encogida, pero no os arrepentiréis.

También os pude interesar la banda sonora. Voy a dejaros en el MusicBox (en la columa de la derecha) los temas de los créditos iniciales y de los créditos finales. Y entre medio otro pequeño tema instrumental que está justo al final del film… tan sobrecogedores y bellos como la misma película.

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