Corrupción… ayer, hoy, siempre…

Ayer comentaba con Nena algo parecido a lo que dice este texto que dejo a continuación.

Obviamente J.J. Rousseau lo expresa mucho mejor:

Tan pronto como el servicio público deja de ser la principal ocupación de los ciudadanos, y éstos quieren servir con su bolsa antes que con su persona, el Estado se encuentra ya muy cerca de su ruina. ¿Es preciso ir a la guerra? Pagan tropas y se quedan en casa. ¿Es preciso ir al consejo? Nombran diputados y se quedan en casa. A fuerza de pereza y de dinero tienen, en fin, soldados para esclavizar la patria y representantes para venderla.
Juan Jacobo Rousseau, El Contrato Social. Capítulo XV

Extraído del blog Delenda est Carthago

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4 comentarios en “Corrupción… ayer, hoy, siempre…

  1. ¡Que honor! Ser enlazado aquí.

    (Bueno, honor para mí, no sé si Rousseau lo consideraría un honor)

    Soy un escuchador y admirador asiduo de “Solo 24 Horas”, y en general de varios podcasts españoles. Alguna vez comenté en el blog del podcast.

    No sé si leíste el texto completo de mi post, pero al ver esta entrada me surgió la duda sobre tu opinión (y la de Nena) sobre el tema de la anulación del voto como medida de protesta.

    Sé que en España las opciones políticas no son mucho mejores que en México (lo sé por lo que se comenta en diferentes podcasts) y también sé que España tiene más tradición democrática que México (en México, la democracia empezó a mediados de la década de los 90’s. Antes sólo había un partido de estado y elecciones simuladas).

    ¿Se ha intentado en España la anulación del voto como una medida de presión ciudadana? ¿Con qué resultados?

    ¿Qué opinan de esa medida?

    De antemano gracias, y Un Abrazo.

  2. Me alegra que te guste nuestro podcast y que sigas este blog, amigo Antonio. Pero viendo los posts y comentarios de tu blog, creo que debo decir que el honor es mío.

    En España el voto en blanco apenas se utiliza. Aquí parece que la forma de ‘protestar’ es NO votar. Los políticos saben que una buena parte de los votantes que se quedan en casa lo hacen por rechazo o desinterés hacia unas políticas que consideramos caóticas, o lejanas o corruptas o de todo un poco. Pero aunque lo sepan, hacen como que no se dan cuenta. Y ya sabemos que no hay mejor sordo que el que no quiere oír…

    Por otra parte el ciudadano español siente la política como algo lejano y solo acude masivamente a las urnas cuando algo le sacude fuertemente y le empuja, por ejemplo echar a Aznar haciendo que el PP perdiera las elecciones después de meternos en la guerra de Irak y mentir acerca del atentado de Atocha… o anteriormente los referéndums sobre la reforma política o sobra la entrada o no en OTAN.

    El voto en blanco o en nuestro caso el NO-VOTO me parece una alternativa mejor que el votar al menos malo… sobre todo cuando todos son bastante malos y la ley electoral es todavía peor…
    Sin embargo, creo, como tú según parece, que se trata de una apuesta poco comprometida, incluso cobarde.

    Lo que propones en tu blog me parece mucho más comprometido y más eficiente:

    “Pero, nada más para que vean que no soy un antianulacionista aferrado, voy a proponer un reto: una sola iniciativa ciudadana que esté dispuesta a mancharse las manos, a publicar listas de diputados y senadores, con teléfonos y correos electrónicos, a recabar propuestas ciudadanas de modificación a las leyes, que se plante frente a las oficinas de los funcionarios hasta ser recibidos y a dar seguimiento, a solidarizarse contra los abusos de las autoridades, solo quiero ver una iniciativa que vaya más allá de anular los votos e irnos a sentar a esperar a que el sistema político se corrija con este hecho, y yo anulo mi voto y me uno a ella.”

    Creo que el compromiso ciudadano (individual o en grupos) de fiscalizar al poder es lo único que puede hacer progresar las democracias débiles que tenemos hoy día, no solo en América latina, sino en todo el mundo.
    De lo contrario, nuestros políticos asumen el rol de dirigentes que-todo-lo-pueden sin dar apenas explicaciones a nadie y pasan, de servidores del ciudadano a dueños (a veces vendidos a otros poderes más oscuros) de las instituciones y los estados.

    Decididamente, cuando votar no es una respuesta, quedarse en casa o votar en blanco todavía lo es menos.

    Muchas gracias por tu comentario. Te mando un abrazo desde (cerca) de Barcelona.

  3. Momo: (Copio mi respuesta aquí)

    Gracias por contestar mi pregunta (y por hacerlo aquí). Entiendo que en España la anulación o la no-votación es, más que una protesta organizada, una decisión individual razonada (no-votar o votar-en-blanco) y que lo que a veces se organiza es el sentido del voto como protesta. Lo que está ocurriendo en México es un poco diferente, ya que se trata de una campaña o varias campañas con el mismo fin (incrementar el voto nulo) que no el mismo objetivo, ya que diferentes grupos de inconformes esperan diferentes resultados a partir del incremento del conteo de votos nulos.

    No sé como funcionen las democracias más maduras. En Estados Unidos he visto de todo, desde apatía hasta apasionamiento absoluto (viví unos años en la frontera de México con EEUU y tuve mucho contacto con sus costumbres y estilos). Vimos a los votantes dejar que Bush Jr se reeligiera sólo porque Kerry no los convenció, igual que salir a votar en masa para demostrar que Obama los convencía o los asustaba, en la última elección.

    No creo que el no votar sea cobarde. Creo que es simple apatía. Lo que se pretende con el voto nulo es que no se trata de un comportamiento apático, sino de una demostración de molestia. Mi punto es que eso no es suficiente por sí sólo, e incluso peligroso. Si toda la amenaza consiste en anular en el 5 de Julio y regresar a nuestras actividades del 6 de Julio en adelante, contnuando con nuestra costumbre de quejarnos y no hacer otra cosa, creo que el voto nulo puede ser capitalizado por gente a la que no apoyaríamos de otra forma.

    Un Abrazo desde Monterrey, México.

  4. El problema del voto en blanco es que puede ser capitalizado por cualquiera. En Europa los políticos son muy hábiles viendo el lado bueno de resultados electorales que les son absolutamente desfavorables.

    Como tú dices, el voto en blanco, o la abstención es en España, es una decisión individual, a veces, o mera apatía en muchos casos. Nada organizado o con un propósito digamos… colectivo.

    Digo que la abstención es un voto crítico cobarde porque, tal como tú explicas, solo supone quedarse en casa… critico al sistema o a los partidos, renunciando a mi derecho a votar. El día de las elecciones me quedo en casa y al día siguiente… ¡también!
    Es triste, muchos lo hemos hecho, pero no vamos a ninguna parte ni cambiamos nada de este modo. Por eso creo que es cobarde.

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