Mata a Buda

Cuando hablo con otras gentes sobre Asia, Oriente y religiones orientales percibo un interés creciente.

Está claro que, como potencias económicas, Japón, Corea y por supuesto China e India, tienen un peso cada día mayor en nuestras vidas.
Por otra parte, la influencia de India como país exportador de mística oriental, viene ya de lejos… de mucho antes de que los hippies la descubrieran.

TajMahal01

Diría yo que,  a los ojos de los occidentales, Tíbet ha tomado el relevo a la vecina India y el budismo tibetano, más que atraer a gentes hacia Asia, como hiciera India en su tiempo, se expande por los cinco continentes.
El Dalai Lama y otros grandes personajes del budismo tibetano, recorren el mundo, y la Red,  con su mensaje espiritual, pero también religioso e incluso político.

El motivo del presente post es transmitir la idea de que el budismo no es una religión. Tal vez sea un modo de vida, un camino de liberación… pero no es una religión al uso y en nada se parece a las religiones que conocemos más de cerca los occidentales, como el cristianismo o el islam.

Para explicar esto adjunto un extenso artículo (Mata a Buda, en castellano y el original en inglés) del controvertido Sam Harris, que de forma bastante clara explica lo que es el budismo en esencia, a la vez que lo contrasta con conceptos casi antagónicos como pueden ser religión y dogma.

De todos modos, cuando digo que el budismo no es una religión, no estoy siendo lo suficientemente preciso. La realidad es que el budismo se ha convertido con el paso de los siglos, no en una religión, sino en varias.

Una de las más conocidas, el budismo tibetano, sustentada actualmente por el Dalai Lama y otros líderes espirituales cada vez más populares… escriben libros y viajan por medio mundo difundiendo la cara más amable de su religión. En India quedan monumentales monasterios atiborrados de monjes y peregrinas teorías reencarnacionistas adaptadas de las religiones indúes previas al propio Buda histórico.

potala-tibet

En esta línea, enlazo otro texto (de hecho un artículo periodístico, hasta cierto punto cuestionable) que cuenta como una español fue reconocido como la reencarnación de uno de estos importantes lamas, fue llevado a India y encerrado en un monasterio con 5000 monjes más, fue adorado,  y educado en un estilo de vida muy particular que, con el paso de los años, no satisfizo, sino todo lo contrario, a este joven que decidió colgar el hábito naranja y volver a Occidente para ser, casi  por primera vez en su vida, uno más entre la gente en vez de la dudosa reencarnación de una ‘divinidad’ tibetana.

No entraré en la historia reciente de Tíbet, antes de la última invasión China (hay versiones para todos los gustos), pero puede resultar orientativa la visión de películas como Kundun, e incluso 7 años en el Tíbet, para hacerse a la idea de cómo se vivía hasta hace relativamente poco en ese estado religioso y feudal, ensimismado y medieval que era Tíbet…

Cabe suponer que China haya hecho más por la modernización de Tíbet de lo que jamás hubiera hecho ningún gobierno lamaísta, (es imposible saberlo), pero aunque así fuera, esto no podría justificar la represión sufrida por cientos de miles de monjes tibetanos ni la aniquilación sistemática de la cultura tibetana durante décadas…

Solo quiero hacer notar que ni unos son los malos-malísimos ni los otros son tan santos como parecen…

Pero voy a terminar este post regresando al tema central que lo ha motivado:

Parece incuestionable que Oriente y las ‘religiones’ orientales pueden hacer mucho por el confuso espíritu occidental, que anda en atormentada búsqueda de valores alternativos a los perdidos (o abandonados) a lo largo de los dos últimos siglos.
Pero la desesperación es engañosa y conviene tener los ojos abiertos y no dejarse arrastrar por falsas espiritualidades ni charlatanería mística.
El orgullo y la mente racionalista y cartesiana deberán ser dejadas a un lado, pero sin perder  el espíritu crítico que nos permita separar el grano de la paja y nos mantenga a distancia de gurús y pseudorreligiones que, exactamente igual que en Occidente, adaptan la palabra y las enseñanzas de los viejos maestros a las necesidades del poder y las minorías dominantes, poniendo entre aquellos y nosotros una serie, tan interminable como innecesaria, de eruditos, intermediarios y apóstoles varios, cuya única misión es confundir e impedirnos acceder a una realidad que casi siempre es sencilla y que está a la vista de todos.

mono

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s