Afganistan… again!

KarzaiEn noviembre de 2006, después de asistir a unas conferencias sobre la mujer en Afganistán, Nena y yo hicimos un Solo 24 Horas sobre este tema y este país. Fue nuestro Solo 24 Horas #60 y me siento especialmente orgulloso de ese podcast.

A la vez hice una entrada especial con mucha documentación que pude encontrar en la red sobre un país sobre el que llevo años leyendo e informándome. Esa entrada permanente se llamó Todo sobre Afganistán

He visto que, probablemente a causa de las elecciones, este post sigue muy activo, así que he agregado un comentario con unos cuantos enlaces adicionales y he pensado en ponerlo aquí también, por si os interesa.

Me encantará conocer vuestras impresiones y comentarios sobre este tema tan difícil que abarca desde las actuales elecciones afganas, hasta la política de las potencias en toda Asia Central como fuente del último petroleo (y gas) ‘baratos’ del planeta.

En la foto superior, Karzai votando en unas elecciones pasadas.
Bajo este texto, una imagen del incendio producido tras el atentado ante el cuartel de la OTAN en Kabul.
En la última imagen, fotos de algunos de los más importantes señores de la guerra. Algunos están muertos, pero otros son ministros en el actual gobierno de Karzai y candidatos al próximo si sale reelegido, también hay algún ex-talibán… De un modo u otro, todos ellos son asesinos del pueblo afgano.

incendi+kabul

Este es mi comentario último y los enlaces:

Como veo mucha audiencia en este post ahora que estamos ya en las elecciones afganas de 2009 voy a hacer un par de cosas.
1.- Abrir los comentarios que involuntariamente debí cerrar hace tiempo.

2.- Haceros partícipes de un correo que recibí hace pocos días de ASDHA (Asociación para los derechos humanos en Afganistán)
En ese correo hay dos cosas especialmente interesantes.

Enlace al Programa de 10 puntos para los derechos humanos de Amnistía Internacional: http://www.es.amnesty.org/noticias/noticias/articulo/programa-de-10-puntos-para-los-derechos-humanos/

Enlace a uno de los blogs de elmundo.es dedicado exclusivamente informar sobre todos los hechos y también a reflexionar sobre estas elecciones de 2009. http://www.elmundo.es/elmundo/blogs/eleccionesbajolaviolenciataliban/index.html

También enlazo un post más antiguo de Mónica Bernabé, la única periodista española en Afganistan (cuando no hay elecciones) y presidenta de ASDHA. El post de Mónica hace referencia las víctimas civiles de esta guerra. http://www.elmundo.es/elmundo/blogs/2009/rumboalvalledelamuerte/index.html

Por último decir que mis esperanzas con respecto al futuro próximo de Oriente Medio y Asia Central son más bien escasas. Esta zona del planeta es la más rica en combustibles como petroleo y gas.

Eso distorsiona hasta tal punto la actitud y los intereses de las potencias que allí nada es lo que parece… Una vez destapada la caja de los truenos, tanto en Irak como en Afganistán (sin olvidar a Irán) la situación es explosiva a corto y medio plazo…

Explosiva significa en este caso que puede estallar causando ‘daños’ de proporciones imprevisibles y también que puede extenderse afectando a otros muchos países, en la zona y fuera de ella.

afghan_warlords

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8 comentarios en “Afganistan… again!

  1. hola

    hablar por hablar, pero allí no hay cientos de tribus, ¿algunas alejadas en montañas de dificil acceso?
    lo pregunto y lo digo porque me encanta aprender, y tengo la duda si cada uno pertenece a un clan o tribu es intrigante saber si van a obedecer a un gobierno central
    y lo más raro es si llegaran esas ordenes con claridad a lugares tan desconectados de ese Presidente,

    gracias

    un saludo

  2. Hola, José. Gracias por comentar.
    Con tu breve pregunta, has abierto la caja de los truenos. La respuesta es complicada. Lo voy a intentar, pero no seré tan breve como tú…

    En Afganistán no hay cientos de tribus. Según la Wikipedia la cosa va así: pastún 38%, tayikos 25%, hazaras 22%, uzbekos 9%, y Judíos Étnicos 6%.

    Para bien y para mal hay una dominante desde ‘siempre’: los pasthus, pastún o pastunes, que de todas manera se ve escrito.

    La cosa de obedecer al gobierno central es complicada. Digamos que Afganistán es, por un lado Kabul y las otras ciudades importantes (es un decir lo de importantes) y por otro todo lo demás (llanuras y sobre todo montañas). Nunca nadie, ni gobierno central ni colonizadores ni invasores de ningún tipo tuvieron verdadero control sobre la parte llamémosle rural. Y menos en las montañas.

    No quiere esto decir que bajo control, por ejemplo, del último rey pastún se viviera la anarquía fuera de las ciudades. Ten en cuenta que en una sociedad tribal existen infinidad de normas no escritas, costumbres y jerarquías, que sirven para regular la vida de la gente.

    Hoy en día esto es más complicado que hace unas décadas. Cuando se acabó la invasión soviética, en Afganistán quedaron los señores de la guerra que habían luchado contra los rusos y que se repartieron el país, ejerciendo desde ese momento su control con el poder de las armas y luchando entre sí cada vez que lo consideraban necesario.

    Ya no había monarquía, ni ley tribal (o al menos estaba muy atenuada) solo quedaba la simple fuerza de las armas en manos de gente que apenas si conocen otra cosa que la guerra.

    Visto que no había quien circulara tranquilo por las carreteras ni hiciera negocio de ningún tipo en Afganistán, EE.UU y occidente apoyaron a una nueva fuerza militar, surgida de las madrasas de Pakistán (en parte) y de los jóvenes desheredados afganos (en su mayor parte). Esa fuerza, armada por Occidente, arrasó con los señores de la guerra, instituyó un nuevo poder basado en la ley islámica y pacificó, en cierta forma, el país bajo un régimen de terror. Estos señores eran y son los talibán o talibanes.

    Una vez se hicieron con el poder y las armas (y se deshicieron de buena parte de sus enemigos) los talibán jugaron su propio juego y abandonaron el ‘yugo’ occidental, empezando a funcionar más o menos a su manera.

    Tras el 11S, y suponiendo los estadonidenses que los talibán daban apoyo y cobijo a Bin Laden (cosa bastante probable según diferentes fuentes) decidieron quitarles el control y poner el poder en manos de alguien más obediente y acorde a sus intereses.

    Ningún país occidental lucha en Afganistán sin apoyo afgano. En este caso el apoyo vino por parte de los señores de la guerra (aquellos mismos que antes habían sido expulsados gracias a los talibán y a las armas occidentales) ahora rebautizados como la Alianza del Norte.

    Una vez recuperado el control sobre las ciudades, (en una guerra relámpago de lo más mediático) se buscó a alguien adecuado para ejercer el poder contentando, en la medida de lo posible, a todos y sin fastidiar, por supuesto, a los norteamericanos y sus aliados.

    El elegido fue Hamid Karzai, un tipo culto y educado en occidente, donde residía habitualmente.

    Karzai, para mantenerse en el poder, pronto tuvo que ceder una parte a los señores de la guerra más poderosos (en forma de ministerios y otros privilegios). Otra parte, como sabemos, ya lo tenían las fuerzas de ocupación (o llámeseles como se quiera) occidentales, españoles incluidos.

    De eso se deduce que el poder no está (ni estará) en manos de Karzai, sino enormemente fragmentado.

    Además, los talibanes han recuperado el control de las zonas rurales, tienen a mucha gente de las ciudades sometida y atemorizada con sus crímenes y amenazas, y están cerca de tener bajo control su feudo en el sur: la ciudad de Kandahar.

    Yo no le veo mucha salida.
    Los gobiernos accidentales se irían bien a gusto, pero no lo harán a causa de la situación estratégica de Afganistán y del preciado gas natural.
    Los señores de la guerra seguirán teniendo control sobre sus feudos locales a la vez que tratan de tener una cuota de poder (lo más jugosa posible) en Kabul.
    Los talibán avanzan con ganas y cuentan con apoyos internacionales que pueden devolverles parte de la fuerza perdida años atrás. Hay quien espera que los talibán pasen a ser una fuerza política a tener en cuenta, además de militar, de forma que restauren la ley y el orden internos y a la vez se pueda tratar y negociar con ellos desde el exterior. Eso me parece muy optimista, pero no es imposible. Y si Bin Laden aún existe, entregarlo a los norteamericanos sería una baza importante por parte de los talibán.

    Por último no hay que olvidar que Afganistán no es una isla. Al este y al sur limita con Pakistán que está viviendo una crisis que se fragua desde hace mucho y que se encuentra en su peor momento.

    Al oeste está Irán. Ya sabemos por las noticias en qué momento se encuentra el régimen de los ayatolás. Lo que no sabemos es hacia que lado va a derivar la inestable situación actual.

    Hay más actores en escena. Irak, Israel, Turkmenistán, China, Europa y los Estados Unidos…

    En resumen, como ha hecho otras veces, occidente apoyará a cualquiera que aparente tener fuerza suficiente, sino para unificar, al menos para someter a la oposición.
    Se trate de Karzai, un señor de la guerra, un talibán o un ex-talibán, será casi con toda seguridad de la etnia pastún…

    Si se consigue ‘pacificar’ el país, cosa bastante difícil (llevan 30 años en pie de guerra) será una solución temporal.
    Y más aún mientras se encuentren sobre un explosivo lecho de amapolas y gas natural, y la crisis de la energía no apunte hacía alguna solución.

    Si por el contrario se llegara a encontrar una fórmula de equilibrio para Oriente Medio y Asia Central, que pase por resolver el problema palestino-israelí y el problema de la energía… Entonces sí, Afganistán tendría una oportunidad.

    Como ves, el tema de las tribus es importante, pero en la situación actual es poco relevante para la estabilidad de un hipotético gobierno afgano a medio y largo plazo.

  3. Hola

    gracias por la explicación
    ahora me queda todo más claro, pues ves los telediarios y todo esto que tú has dicho no lo explican

    he llegado a la conclusión que la pobreza de un país inmesamente rico y mal administrado aparte de su disgregación hace posible que entre en “juego” países internacionales con gran poder militar
    es decir se venden al mejor postor que les pueda ayudar una guerra contra sus rivales
    pastunes, por ejemplo
    el problema es que se le deben favores a todos, y para firmar la paz como dices, esos otros que son otras etnias, también quieren parte del pastel
    y al final hay muchos para repartir, y en cualquier momento se pueden poner en desacuerdo
    después están esos otros intereses internacionales como el gas que acaban complicandolo todo mucho más
    lo que no me imaginaba es que ahora Bin Landen puede ser moneda de cambio para los suyos
    mas es claro que esas montañas siempre seran un bastión para el verdadero pueblo afgano el que vive “primitivamente” conservando sus costumbres

    un abrazo y gracias otra vez por la explicación

  4. Hola, José…

    En los telediarios dan muchas cosas por sabidas. Es mejor ver informativos dedicados en profundidad a un tema. Aun así, los ‘medios’ suelen contar las cosas… ‘a medias’.

    Como te dije, ya no se trata de que occidente apoye a una u otra etnia. Los pastunes son los más numerosos y tb los más poderosos. Además no hay un conflicto étnico en este momento.
    Se trata de que cada ciudad (y su entorno) tienen un señor de la guerra (pastún o no), que es como un señor feudal: todopoderoso. Y esta gente no sueltan el poder si no es matándolos.

    Lo de que Bin Laden sea moneda de cambio es cosa mía… pero todo es posible.
    De todos modos Osama no es ‘de los suyos’ para nada. Nació en Arabia Saudí de muy buena familia… Lo que pasa es que es (o era) muy bien recibido por los talibán por el apoyo económico y militar que les prestó en su tiempo.
    Antes del 11S Bin Laden era un tipo importante en Kandahar… pero a veces las cosas cambian… Quién sabe.

    De momento las elecciones han terminado y ni siquiera se sabe quién ha ganado. Lo que va a pasar (supongo) es que Karzai seguirá en el poder en Kabul… y el país igual… en la línea de irse a tomar…

    Por eso los occidentales tendrán que ‘inventar’ alguna solución alternativa… Y el remedio puede ser peor que la enfermedad… aunque parezca imposible.

  5. Gracias,

    la conversación ha sido muy interesante y tu amabilidad
    también

    sólo me queda una última cosa, pero si no te molesto,
    es ¿qué va ocurrir con el mayor exportador de opio?
    a su vez heroina

    creo si no he dicho una barbaridad, que es la principal riqueza de la mayoria de esas tribus y de ese país

    un abrazo

  6. José

    aquí me has pillado. No sé muy bien qué decirte.
    El opio es un buen negocio en Afganistán, pero no sé a quién beneficia… Sea como sea, si no se calma la cosa, no habrá quien le meta mano a este asunto.

    Si comparamos con Colombia y la coca, la producción solo disminuye cuando se pacifica una zona de cultivo, normalmente a la fuerza.

    ‘Disminuye’ también puede ser un eufemismo exagerado para decir que la producción cambia de manos y pasa de los pequeños productores a otros que manejan el negocio a gran escala.

    Pero, bueno, creo que gran parte del territorio de Colombia (no todo) es el paraíso comparado con Afganistán.

  7. De ASDHA me mandan lo siguiente, sobre la participación de las mujeres afganas en las últimas elecciones:

    A continuación os hacemos llegar el último artículo que nuestra presidenta y periodista, Mònica Bernabé, publicó en su blog del diario El Mundo el pasado domingo 24 de agosto, sobre la participación de las mujeres en las elecciones presidenciales y provinciales que se celebraron en el país el pasado 20 de agosto.

    Esperamos que sea de vuestro interés.

    Atentamente,

    El equipo de ASDHA

    ARTÍCULO

    La movilización estéril de las mujeres

    24 de agosto de 2009.- A diferencia de lo que se puede pensar, las mujeres afganas ni se quedaron encerradas en casa, ni calladas bajo el burqa, sino todo lo contrario. Se movilizaron más que nunca para participar en las elecciones presidenciales y provinciales del pasado jueves y hacer oír su voz en una sociedad regentada por hombres.

    La red de asociaciones de mujeres ‘Afghan Women’s Network’ (AWN) lanzó a principio de agosto en Kabul la campaña de los cinco millones, con la que pretendía que cinco millones de afganas ejercieran su derecho al voto. Afifa Azim, presidenta de AWN, explicaba cómo habían hecho tal cálculo: “‘Afghan Women’s Network’ la forman 65 asociaciones femeninas y 3.000 mujeres a título personal en todo Afganistán y pensamos que, a través de ellas, podíamos movilizar a tres millones de electoras. Quisimos ser optimistas y añadimos dos millones más. De ahí los cinco millones”.

    La campaña se estrenó con un acto m! ultitudi nario en Kabul, en el que participaron un millar de mujeres de las 34 provincias del país, tocadas todas con un pañuelo de color verde y franjas negra y roja, como la bandera afgana. Verlas reivindicar sus derechos impresionaba.

    Su movilización no acabó aquí. Durante los últimos meses las asociaciones de mujeres se reunieron con los principales candidatos a la Presidencia para pedirles que se comprometieran por escrito a que el 30% de los cargos del nuevo Gobierno lo ocuparan féminas. “Hamid Karzai nos dijo claramente que él no iba a poner eso por escrito ni loco”, explica Azim, en alusión al aún presidente afgano. Su principal rival, Abdulá Abdulá, se mostró más abierto a la propuesta y les aseguró que les enviaría tal compromiso. “Pero no recibimos nada”, destaca la presidenta de ‘Afghan Women’s Network’. Y el ex ministro de Finanzas Ashraf Ghani, que inicialmente se perfilaba como el tercero en la contienda electoral, tampoco quiso comprometerse.

    Las mujeres esperaron hasta el último momento conseguir la rúbrica de algún candidato, pero acabó la campaña electoral y ninguno de ellos estuvo dispuesto a poner negro sobre blanco sus compromisos en materia de mujer.

    La movilización del voto femenino tampoco sirvió de nada. No porque las mujeres no quisieran votar –las sensibilizadas por las asociaciones de mujeres estaban animadas a ello-, sino porque no encontraron dónde hacerlo. En muchas provincias no había colegios electorales para ellas o se habilitaron muy pocos –en Afganistán hombres y mujeres votan en lugares separados-, o dichos colegios carecían de personal femenino, cosa que hizo que muchas se abstuvieran de ir.
    En algunos casos lo único que falló fue que en la entrada del colegio electoral no hubiera una mujer que se encargara de cachear y registrar el bolso a las votantes y, por razones de seguridad, no se dejaba entrar a nadie sin antes someterse a dicho control. Había policías varones que se encargaban de ese cometido, pero no féminas. Algunas votantes, p! ues, se quedaron en la puerta. Así lo denuncia un informe de observadores electorales.

    A todo esto hay que añadir la situación de seguridad –en muchas provincias se repitieron los ataques con cohetes y artefactos explosivos, y la amenaza de los talibán- que no invitaba a salir a la calle y menos aún arriesgar la vida por una papeleta.

    “Como máximo participó entre un 5 o un 10% de mujeres”, dice una observadora electoral que pide que se mantenga su anonimato hasta que los informes oficiales sobre el cúmulo de irregularidades que rodearon las elecciones afganas se hagan públicos.

    En el primer Gobierno de Hamid Karzai tres mujeres formaban parte de su gabinete como ministras, a pesar de que las mujeres no necesitaron movilizarse para ello. “Así lo marcó la conferencia de Bonn”, recuerda Azim, en referencia a la conferencia internacional auspiciada por las Naciones Unidas que se celebró en dicha ciudad alemana en diciembre de 2001 y de donde salió el primer ejecutivo transitorio de Afganistán, tras la caída del régimen talibán.

    Entonces, la comunidad internacional decía que una de las razones de su intervención en Afganistán era salvar a las mujeres afganas de la barbarie de los fanáticos barbudos.

    Siete años y medio después, nadie parece acordarse de eso. Ahora sólo hay una única ministra en el Gobierno afgano, que se encarga precisamente de la cartera de Asuntos de la Mujer. Y no importa que ellas no hayan votado, a pesar de que la comunidad internacional era la que financiaba estas elecciones. Con 223 millones de dólares, para ser exactos.

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