La pandemia del consumismo

Jorge Majfud* escribe este artículo con el que me siento plenamente identificado, en el sentido que expresa lo que pienso mejor de lo que yo mismo sería capaz de hacerlo.
Así que no entraré en más comentarios porque todo está muy claro… y aunque somos muchos los que comprendemos cuál es la situación en la que estamos y adonde nos conduce, hay otros que tienen una candidez y una confianza en el sistema que puede ser extremadamente destructiva.
Ojalá razonamientos como este le abran los ojos a alguno…
El texto está sacado de Planeta Conciencia y ha sido traducido por el propio autor.

Los períodos de calentamiento global no son un invento humano. Pero los humanos hemos inventado la forma de convertir un ciclo natural en una anomalía. Su gravedad puede exceder la tragedia de una, de muchas bombas atómicas, pero no vemos la explosión porque vivimos dentro de ella, porque se parece al incontestable capricho de la naturaleza ante el cual solo cabe resignarse.

Los gobiernos del mundo están demasiado ocupados tratando de salvar a la humanidad de “la gran crisis” —la crisis económica—, estimulando el mismo consumo que nos está llevando a la catástrofe. Si la destrucción global aún no ha alcanzado la catástrofe tan temida, es sólo porque el consumismo no ha alcanzado aun los porcentajes tan deseados. En este delirio colectivo, confundimos desarrollo con consumismo, éxito con despilfarro, crecimiento con engorde. La pandemia es considerada un síntoma de buena salud. Su éxito ha sido tan abrumador que no hay ideología ni sistema político en el mundo que no esté concentrado en reproducirla y multiplicarla.

Las nuevas tecnologías podrían ayudar a disminuir las emisiones de dióxido de carbono, pero es improbable que sean suficientes ante un mundo que recién se encuentra en los inicios de su capacidad para consumir, dilapidar y destruir. Pretender reducir la contaminación ambiental sin reducir el consumismo es como combatir el narcotráfico sin reducir la adicción de los drogadictos.

El despilfarro irracional del consumismo no tiene límites; no ha evitado la muerte de millones de niños por hambre pero ha puesto en peligro la existencia de toda la biósfera. Si el exitoso consumismo no es reemplazado por la olvidada austeridad, pronto deberemos elegir entre la guerra y la miseria, entre el hambre y las epidemias.

Está en manos de los gobiernos y en manos de cada uno de nosotros organizar la salvación o acelerar la destrucción. La Conferencia sobre el cambio climático de Copenhague es una nueva oportunidad para evitar la mayor catástrofe que nunca ha enfrentado la Humanidad. Procuremos que no sea otra oportunidad perdida, porque no disponemos de todo el tiempo del mundo.

(*) Jorge Majfud, Lincoln University.   Artículo requerido por Naciones Unidas con motivo de la Conferencia de Naciones Unidas por el Cambio Climático a realizarse entre el 7 y el 18 de diciembre de 2009. Publicado en UN Chronicle (Naciones Unidas, noviembre 2009) y traducido por el autor al español.

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