Smartphones y vida social dentro y fuera de la red

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No es que le tuviera un amor especial, pero me dolía en el alma desprenderme de mi viejo móvil… Más que nada porque, con solo dos años, estaba casi nuevo y no me gusta derrochar, menos aún en tecnología.

Esa es la principal razón por la que he tardado un poco más de lo esperado en comprar un smartphone moderno con una buena conexión a internet y sistema operativo Android.

Otra razón importante, si he de ser sincero, es que no me hacía ninguna falta… Me explico, tengo en mi trabajo conexión a internet y paso bastantes horas sentado frente al portátil sin restricciones con respecto a lo que puedo hacer con él.

En casa también tenmos banda ancha… Y, excepto días festivos y ocasiones puntuales, no paso en la calle más que un par o tres de horas al día, sin contar los viajes de ida y vuelta al trabajo.

Quiero decir con esto que mis necesidades de conexión en movilidad son mínimas, salvo los viajes a Barcelona, un par de veces al mes como máximo.

A pesar de todo, cuando poco antes de Navidad, Nena se compró su nuevo Xperia Miro, yo ya llevaba días mirando precios y características de smartphones, tanto en la red como en tiendas físicas.

Fue así como, dada su contrastada calidad y tras una sustancial rebaja justo después de la fiesta de Reyes, adquirí mi flamante Samsung Galaxy Ace 2.

Como ya sabéis todos los que tenéis smartphones, al estrenar el primero un nuevo mundo de posibilidades se abre ante nosotros… No es solo por Whatsapp, que no se encuentra en otras plataformas como Mac o Windows, sino que las mismas redes sociales clásicas adquieren en el smartphone una nueva dimensión, lo mismo que los lectores de RSS (gracias por todo, Aaron) y programas afines.

Realmente un smartphone es el mejor de los juguetes que podía caer ahora en mis manos. Ni siquiera necesito juegos, solo con ir probando aplicaciones, trasteando con el propio Android y haciendo consultas en la red ya estoy entretenido horas y horas… Tal vez demasiadas. :)

Pero no porque, curiosa e inesperadamente, mi vida social está renaciendo.

El trabajo me impone muchas limitaciones a causa del horario, pero con Whatsapp he contactado (o me han contactado a mí) varias personas, algunos buenos amigos, con los que había tomado excesiva distancia. Ahora ya estoy reservando mis próximos días libres para encontrarme con ellos.

Por ora parte, mi vida en red se ha reanimado con una mayor actividad en mi cuenta personal de Facebook, uno de los programas que menos confianza y atracción me inspira, pero que al fin y al cabo también me ha servido para recuperar viejas y buenas amistades que quedaron atrás junto con mi anterior trabajo…
Algo parecido ha ocurrido con Twitter, comunidad a la que pertenezco desde 2008, bastante antes de que, precisamente los smartphones encabezados por la (todavía) estrella de ventas de Apple, el iPhone, lanzaran esta aplicación a una dimensión estratosférica… sino por contenidos, al menos por cantidad de usuarios.

En fin, una vez más hay que darle la razón a Marshall McLuhan (al menos en parte) cuando dijo aquello de que “el medio es el mensaje”.

Por hoy no quiero aburriros, ya os iré contando más cosas…

2 comentarios en “Smartphones y vida social dentro y fuera de la red

  1. Uno de los mayores problemas de los smartphones, es la batería. Hay gente que los llega a cargar hasta tres veces al día y andan con los cargadores en las mochilas o bolsos, o los tienen cargando en el coche. La batería es sin duda alguna la preocupación prioritaria de casi cualquier usuario de smartphones, sea de la marca que sea, y los fabricantes, en lugar de mejorar este aspecto, se conforman con que nos dure un día entero, 16 horas.

  2. Sí… la verdad es que si lo comparamos con los teléfonos móviles corrientes, la duración de la batería de un smartphone es más bien escasa. De todos modos, siempre se puede optimizar usando solo aquello que verdaderamente se necesita… es decir, apagando el GPS cuando no hace falta, espaciando las actualizaciones que se hacen automáticamente, bajando un poco la intensidad de la iluminación de la pantalla, eliminando aplicaciones que se usan poco o son devoradoras de recursos… También hay aplicaciones que ayudan a la gestión y optimización, aunque de moemnto prefiero hacer la gestión a mano.

    En fin, sé que todo esto no es la verdadera solución…. y dicen que la tecnología de las baterías se ha quedado algo estancada en los últimos tiempos, pero bueno, los portátiles de Apple y sus tablets tienen pantallas grandes y buena autonomía… claro que el tamaño de la batería es bastante mayor que en un smartphone, pero el incremento de prestaciones en estos aparatos ha sido de 3 a 1 en cuestión de unos 3 años.

    Otra cosa es que tampoco hay tanto problema en poner el cel a cargar de vez en cuando… A veces con media hora en cualquier lugar (un restaurante, una oficina a la que vamos por un momento) pueden solucionarnos el día.
    En mi caso no tengo ningún problema, la cargo una vez al día y normalmente aún me queda entre un 20 y un 50 por cien. El Galaxy Ace 2, tal como yo lo uso, no es muy exigente en ese sentido… :)

    Gracias por comentar

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